InicioSolucionesBlogSobre nosotros
Agendar reunión

InicioSoluciones › Alternativa a contratar una recepcionista

Alternativa a contratar una recepcionista

Si está pensando en abrir una vacante para recepción, merece la pena hacer dos cuentas antes. La del coste total, que es bastante mayor que el salario. Y la de las horas cubiertas, que es bastante menor de lo que parece.

Alternativa a contratar una recepcionista: coste por hora cubierta

El salario es la parte pequeña

Una recepcionista a jornada completa cuesta mucho más que la cifra acordada. Al salario bruto se suman las cotizaciones a la Seguridad Social a cargo de la empresa, las pagas extra, el seguro de accidentes y la formación obligatoria.

Después está lo que no entra en ninguna nómina: el tiempo de selección, las semanas hasta que la persona es autónoma, y la rotación - cuando se va, se repite todo.

Nada de esto es un argumento contra contratar. Es un argumento contra comparar un salario con una cuota mensual, que es la comparación equivocada y la que hace casi todo el mundo.

La cuenta que importa es por hora cubierta

Una persona a jornada completa cubre unas 40 horas semanales. La semana tiene 168. Descontando comidas, vacaciones, festivos y bajas, la cobertura real queda por debajo de una cuarta parte del tiempo en que el teléfono puede sonar.

Dividir el coste total entre las horas efectivamente cubiertas da un número muy distinto de dividir el salario entre 40 horas. Y ése es el número que hay que comparar, porque mide lo que se está comprando de verdad.

No es una crítica a nadie: es la naturaleza de un puesto humano. Una persona no puede estar en dos sitios ni trabajar de madrugada, y no debería tener que hacerlo.

Qué cubre bien una IA y dónde no llega

Ser honesto con esto evita decepciones por ambos lados.

Cubre bien: atender siempre, incluidas varias llamadas a la vez y a cualquier hora; agendar en el calendario real; responder a lo que se repite; recoger y registrar información sin equivocarse por cansancio; confirmar citas la víspera; y hacerlo todo con la misma calidad un domingo de madrugada.

No cubre: recibir a quien entra por la puerta, servir un café, firmar la recepción de un paquete, resolver una reclamación difícil que necesita criterio y sensibilidad, o notar por el tono que ese cliente está a punto de irse y necesita atención humana ahora.

Si el puesto que quiere cubrir es sobre todo presencial, contrate. Si es sobre todo telefónico, la comparación es otra - y la respuesta más frecuente no es una cosa ni la otra.

La respuesta más frecuente es la combinación

En la mayoría de los casos que vemos, el mejor resultado no viene de elegir. Viene de quitarle el teléfono de encima a quien está en recepción.

La persona se queda con el mostrador, con quien entra, con las conversaciones que exigen criterio y con los clientes que fidelizan. La IA se queda con el volumen repetitivo, con las horas muertas y con los picos en los que una línea única convertía demanda en pérdida.

Cuesta menos que un segundo puesto y cubre más horas que cualquiera de los dos por separado. Y tiene una ventaja práctica que suele decidir la cuestión: no obliga a despedir a nadie para empezar, lo que hace la decisión reversible.

Cómo decidir sin adivinar

Tres preguntas resuelven casi siempre la duda:

1. ¿Qué parte del trabajo es al teléfono? Si es la mayor parte, la comparación es directa. Si el puesto es presencial, contrate.

2. ¿Cuántas llamadas pierde hoy? Pida a su operadora el histórico de no atendidas. Si el número es alto, contratar a una persona en horario de oficina no lo resuelve, porque la mayoría se pierden fuera de él.

3. ¿Cuánto vale una llamada en su negocio? Es la cuenta que convierte la decisión en aritmética. Los tres escalones de precio están en cuánto cuesta una recepcionista virtual con IA.

Con esos tres números la decisión deja de ser de opinión. Si quiere, hacemos las cuentas con usted en una llamada de 15 minutos, incluido decirle que contrate, cuando ésa sea la respuesta.

Preguntas frecuentes

¿Sale realmente más barato que contratar?

Por hora cubierta, con holgura, porque el coste de una persona no es el salario: es el salario más cotizaciones, pagas extra, seguro, formación y rotación, dividido entre las horas que una persona puede cubrir de verdad, que son menos de una cuarta parte de la semana.

¿Voy a tener que despedir a alguien?

No, y es una de las razones por las que funciona. El arranque habitual es quitarle el teléfono de encima a quien ya está en recepción: se queda con el mostrador y con las conversaciones que exigen criterio, y nadie pierde su puesto.

¿En qué casos debo contratar igualmente?

Cuando el puesto es sobre todo presencial: recibir a quien entra, servir, firmar entregas, resolver en mostrador. Nada de eso se hace por teléfono. Si el trabajo es mayoritariamente telefónico, la comparación cambia por completo.

¿Y si ya tengo recepcionista y no da abasto?

Es el escenario más común. La alternativa a un segundo puesto es pasar el volumen repetitivo y las horas muertas a la IA, que cuesta menos y cubre más horas que contratar a otra persona en horario de oficina.

¿Cuánto tarda en arrancar?

Bastante menos que seleccionar, incorporar y formar a alguien, y sin el riesgo de que se vaya a los seis meses y obligue a repetirlo todo. El calendario concreto sale del diagnóstico de 15 minutos.

Hable con nosotros

Treinta minutos para ver cuántas llamadas está perdiendo y qué puede hacer Clara por su empresa. Sin compromiso.

Agendar reunión